Este artículo toca una fibra sensible. Y es que, como el título lo indica, tuve una colección enorme de consolas y videojuegos en mi poder. Una colección que amasé a lo largo de muchos años y que esperaba conservar conmigo hasta el final de mis días y compartir con mis hijos cuando los tuviese.
Lamentablemente, algunos años atrás, circunstancias de la vida me llevaron a tener que deshacerme de la mayor parte este tesoro tan preciado. Un tesoro que, en el fondo, tenía un valor emocional mucho más grande que el fiduciario (lo vendí a 700 dólares).
Aprovechando la reciente apertura de NovarArts, decidí escribir este artículo a modo de homenaje y recuerdo de la colección que llegué a tener. Entre mis propios archivos y en algunas conversaciones con contactos cercanos, pude encontrar algunas fotografías que quedarán como testimonio de lo que otrora fue.
Puedo acordarme perfectamente de todas las consolas que tuve en mi posesión, pero enumerar cada juego se me hace un poco más difícil; tal era la cantidad que tenía. Pero si leyeron mi artículo sobre los 10 juegos que me gustaría ver remasterizados en la Switch, pronto comprenderán que los allí listados fueron, de hecho, parte de mi modesto patrimonio.
Estas son las consolas que componían mi colección:
- NES Classic Edition
- SNES Classic Edition
- Nintendo 64
- Game Boy Advance SP
- Nintendo Wii
- Nintendo 2DS
- Nintendo Switch
Descontando el hecho de que las versiones de la NES y la SNES eran las réplicas oficiales en miniatura con juegos preinstalados y que no podía jugar en ellas cualquier lanzamientos que se hubiese publicado en las mismas, lo cierto que podía acceder, potencialmente, a casi cualquier juego que se hubiese lanzado para una consola de Nintendo, si tenemos en cuenta la retrocompatibilidad.
La Game Boy Advance SP me permitía jugar videojuegos de la Game Boy original, de la Game Boy Color y de la Advance. La Nintendo Wii que tenía en casa era de la primera generación, que era retrocompatible con juegos de GameCube. Y en mi Nintendo 2DS podía jugar tanto juegos de DS como de 3DS.
Las únicas consolas que quedaron por fuera de mi alcance fueron la Virtual Boy y la Wii U.
Y la cantidad de juegos que tenía era abismal, algunos de ellos muy difíciles de conseguir. Ahora mismo, se me vienen a la mente el Metroid Fusion y Metroid: Zero Mission, así como el Conker’s Bad Fur Day, Banjo-Tooie y Kid Icarus: Uprising, por dar ejemplos.
Afortunadamente, no vendí absoltamente todo. Simplemente, no podía. El gaming es parte de mi vida, y privarme de los videojuegos le quitaría muchísimo sentido y la haría bastante más deprimente.
Así que me prometí, en cambio, conservar mi Nintendo Switch, y apuntar a tener una colección inmensa de videojuegos de esta consola; en buena parte, gracias a la enorme cantidad de remasterizaciones y el potencial de recuperar los juegos perdidos.
De momento, tengo casi todos los juegos físicos que me propuse conseguir, a excepción de unos pocos que llegarán a su debido tiempo. Ojalá pueda mostrarles la colección completa más pronto que tarde.